VHILS

16 February 2012

En los últimos años sucede algo en el mundo del arte urbano que me crispa. Ese algo es el fanatismo hacia Banksy. El chico es un artista, en eso estamos de acuerdo, pero el arte urbano no nació con él y, lo más importante, no se ha quedado ahí.

Puede que conozcas a la famosa chica elevada por un puñado de globos, que te hayas hecho una foto junto a la simpática pareja de policías británicos inmortalizados mientras se besan e incluso puede que le hayas llamado vendido al ver cómo su agente subasta sus obras en Sotheby’s mientras cuelgas una lámina de su famosa sirvienta en tu pared.

Lo que quizá no conozcas tan bien es que parte de la pulsión a la hora de realizar su trabajo le viene dada por Bleck le Rat, un artista parisino que lleva regalando su obra stencil por toda la ciudad desde 1983.

En la misma línea, y centrándonos en lo que ha venido después, deberías conocer a Vhils. Algunos ya lo conocéis gracias a la entrevista que le hicimos hace unos años en la versión papel.

Vhils (Alexandre Farto), nació en 1987 en Seixal, una cuidad portuguesa a poco más de una hora de Lisboa y es uno de los artistas urbanos contemporáneos más asombrosos del momento. Explosionando y demoliendo, este artista destruye las superficies de las construcciones con las que se encuentra, remueve todas sus capas y esculpe retratos sobre ellas.

A lo largo de las 155 páginas de la publicación de Gestalten, Vhils va dejando constancia del sentimiento y la intención con la que crea su obra.

Tras cincuenta años de dictadura, Portugal vivió una revolución en 1974 que acabó con el fascismo, por lo que Vhils creció en una sociedad en pleno desarrollo, un constante resurgir de cenizas que le hizo convivir día a día con los elementos revolucionarios que en su momento tomaron los medios de comunicación y las calles a través de pintadas, murales y stencils.

Toda esta decadencia le influenció durante años y, aunque evolucionó, mantuvo una constante básica: la destrucción. Y, si bien al principio no le dio la visión adecuada, finalmente logró llegar a “focalizar el arte de la destrucción para crear”. Sus grabados y explosiones no se centran sólo en paredes de viejos edificios ya que, aunque son los más representativos, éstos también dejan paso a trabajos igualmente relevantes sobre papel, metal y madera.

La fama que consiguió al hacer aparecer uno de sus retratos en 2008 junto a una obra de Banksy en el Cans Festival de Londres no fue algo efímero, sino que, lejos de quedarse en algo puntual, se convirtió en un gran punto de partida que ha dejado atrás a base de trabajo y esfuerzo. Si quieres, puedes comprobarlo tú mismo con esta fantástica publicación de Gestalten, una de nuestras editoriales alemanas favoritas.

www.gestalten.com

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