En plena forma. Un viaje con doce paradas y una estación de servicio. Desde el Introlude hasta Revelation, pasando por todos los estados del sueño. Intangible. Similar a sentirse unos palmos por encima del suelo.
Trabajo premeditado, bien atado y profundizando en los detalles, con arreglos milimétricos. Así, han conseguido un sonido compacto. Excesivamente coherente y fluido. Tanto, que suena a producción extranjera y a épica de finales de los setenta que han ido recuperado grupos como Muse donde cada detalle parece una nota intachable del libreto.
Crecen y decrecen entre juegos de psicodelia y pop melódico agitado. Retumban tus oídos y tu esqueleto, lo cual equivale a un perfecto equilibrio entre lo cultivado y lo lúdico. Refresco cosmopolita para una simbiosis de ritmos lúcidos y estribillos pegadizos.
Dani Carretero











